Lleva un toque de sol a tu mesa con este auténtico plato de pasta italiana, ravioles fritos.
Ingredientes (porciones 4 gente)
- Masa para pasta casera
- 400 g de harina
- 4 huevos grandes
- Sémola para espolvorear
- Ravioles fritos : Porciones: 4
- Relleno:
- 100 g de ricota
- 50 g de queso azul (o algún parmesano si no te gusta el azul)
- 50 g de queso azul (o algún parmesano si no te gusta el azul)
- 50 g de queso azul (o algún parmesano si no te gusta el azul)
- Salsa Arrabiata
- 15 ml de aceite de oliva
- 1 cebolla
- 125 ml de vino tinto
- 15 ml de azúcar negra
- 30 ml de pasta de tomate
- 5 ml de ajíes secos
- 1 lata de tomates pelados y cortados de 400 g
- 30 ml de albahaca fresca, picada
- 30 ml de perejil fresco, picado
- Sal y pimienta negra molida para condimentar
- Ravioles
- Masa para pasta casera
Instrucciones
- Colocá la harina en un recipiente y hacé un agujero en el centro.
- Poné los huevos en el agujero y mezcla con la harina hasta tener una masa pequeña
- Amasá hasta que tenga una consistencia elástica, cubrila con un plástico con un toque de aceite y dejá reposar a temperatura ambiente por 30 minutos.
- Espolvoreá sémola sobre la mesada y estirá la masa según el grosor deseado.
- Para el relleno, combiná todos los ingredientes, mezclalos bien y dejá a un lado.
- Para la salsa, calentá el aceite en una sartén y freí la cebolla hasta que quede transparente. Agregá el ajo y freí por 1 minuto. Agregá el resto de los ingredientes y ponelo a fuego lento durante 20 minutos aproximadamente hasta que se haya reducido y espesado.
- Para los ravioles, dividí la masa a la mitad y estirá dos capas finas sobre una superficie espolvoreada con sémola. En la primera capa, colocá cucharaditas del relleno a un intervalo de 6 cm. Remojá una brocha de cocina en agua y humedecé la pasta alrededor del relleno. Colocá la segunda capa de pasta encima y presioná con los dedos todo alrededor para sellarla.
- Usá un cortador de pasta para cortar los ravioles en cuadrados o círculos y presioná los bordes para cerrarlos de manera segura. Colocalos en una bandeja para horno espolvoreada con sémola.
- Calentá el aceite en una sartén profunda y freí los ravioles hasta que estén dorados. Sacalos con una espumadera y escurrí el aceite con servilletas de papel. Servilos calientes con la salsa.

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